Historia del Instituto

Desde el remoto pasado, llamado prehistoria, y en todas las épocas, el hombre se ha conectado con la “creación”, de maneras diferentes pero con un mismo sentido: el aprovechamiento de las condiciones técnicas imperantes en búsqueda de nuevas posibilidades expresivas, descifrando al mundo y al ser humano.

 

Juego o ciencia, libre expresión o investigación, tradición o nuevas tecnologías, el Arte es lenguaje y lengua; es comunicación y diálogo; es silencio y palabra; es comprensión  e interpretación; es sensaciones y sentimientos.

 

Más de cuarenta años enseñando y aprendiendo en el arte. Más de 40 años de una historia que no escapa a las vicisitudes sociales, donde marchas y contramarchas, avances y retrocesos concibieron una lucha permanente que, a través del quehacer, demostrara que el arte no es simple entretenimiento sino que implica disciplina de estudio, análisis y trabajo, que contribuye al desarrollo integral de la personalidad, que facilita la educación de una persona capaz de resolver creativamente los conflictos, que permite educar para la liberación, comprendida, esta última, en un sentido esencial del hombre, en lo individual, social y colectivo.

 

Allá…comienza esta historia. Una Ordenanza Municipal de la ciudad de Comodoro Rivadavia (N° 67/64) creaba la Escuela de Bellas Artes con el fin de dictar “las materias de Pintura, Dibujo, Decoración, etc”.

Fue el 1 de mayo del año 1966 cuando se crea la ESCUELA MUNICIPAL DE BELLAS ARTES, que comenzó a funcionar en el subsuelo del llamado Ex Hotel de Turismo bajo la dirección de la Profesora Beatriz Quiroga de Durán. Ese año contó con el ingreso de 16 alumnos cursantes de la carrera de “Maestro Provincial de Artes Visuales” que tenía una duración de dos años.

Esta Escuela debía cumplir, además, con la finalidad de fomentar las inclinaciones artísticas desde la niñez, “favoreciendo una educación integral, mediante el Centro de Expresión Infantil”, el que se abrió con una inscripción de 28 niños, y “el asesoramiento técnico a través de los  Talleres Libres” para adultos.

 

En 1968, año de la primera promoción, egresan 12 alumnos y comienza la dirección de la Escuela la Sra Dolores Ocampo de Morón.

Dos años más tarde el Plan de estudios se modificó ampliando la carrera a cuatro años.

En búsqueda de crecimiento, en el año 1974 se comienzan los estudios de factibilidad para la creación de la “Escuela Superior de Arte y Diseño” conjuntamente con la Universidad de la Patagonia San Juan Bosco. Los 30 postulantes vieron frustrada su carrera por el golpe de estado y la intervención militar a la Universidad.

 

La lucha por transformar lo negativo en positivo continuó. En aquel subsuelo, donde los caños de todo el edificio estaban a la vista llenos de colores pintados por profesores y alumnos, donde había aulas inundadas después de cada marejada, no faltaban la música, los cantos de los alumnos, las risas, los festejos con disfraces, el animarse a sentir, y sobre todo, no faltaba el compromiso de la ardua tarea que implica poder mantenerse en ese rango intelectual del cultivo de la personalidad que permiten las disciplinas artísticas.

En esos años no sólo estaban Loli y sus consejos, Esther y sus regalitos de cerámica, también empezaron a sonar los nombres de Inés Márquez con su guardapolvo azul y el “odioso rosa mondongo”, Blanca Negri y sus cuentos infantiles, Cristina Morales con su larga trenza renegrida, Dora García, Marina Freile Langer, Susana Tunik, Doris Hughes, los maestros del Centro de Expresión Infantil, Lichi Mantecón, Salvador Mangano, Susana Glerean.

Aquel subsuelo fue testigo, hasta el año 1987, del paso de muchos otros que en su camino dejaron marcadas sus huellas y una intensa existencia, la que, en muchos casos, se transformó luego en protagonismo docente.

Numerosos Artistas Plásticos de reconocimiento nacional e internacional  trajeron sus conocimientos a profesores y alumnos dictando cursos de capacitación en aquella Escuela de Bellas Artes, que era la única que, a nivel oficial, funcionaba en toda la Patagonia.

Mientras tanto, por las calles de Comodoro se escuchaban comentarios despreciables: “Vaya a saber que otras cosas se hacen en ese sótano”.

Bellas Artes existía, continuaba buscando el progreso, avanzaba, cambiaba de rumbo y volvía a empezar. 

 

El año 1987 trajo novedades. La Ley N° 2830 de la Honorable Legislatura de la Provincia del Chubut creaba la Escuela Superior de Arte, con sede en Comodoro Rivadavia, destinada a impartir “enseñanza de acuerdo con los planes y programas correspondientes al Nivel Medio y Terciario no Universitario de la modalidad artística”. Así la Escuela quedaba enmarcada en “Jurisdicción del Ministerio de Gobierno, Educación y Justicia- Subsecretaría de Educación y Cultura- dependiente de la Dirección de Educación Media y Superior”.

 

La Escuela Municipal de Bellas Artes, absorbida por la Escuela Superior hasta su disolución, se mudó al galpón principal de la Ex Dirección General de Puertos.

 

Conjuntamente con la sanción de la Ley, se creó un Colegio de Nivel Medio de doble escolaridad, que otorgaría el título de Bachiller con Orientación Artística en Plástica o en Música. El Nivel Medio fue el único que se implementó ese año aduciendo como prioridad de la comunidad comodorense la necesidad de escuelas secundarias.

Ese mismo año, por Ordenanza N° 2854/87, el Honorable Consejo Deliberante, dispuso la creación de las áreas Teatro y Danza de la Escuela Normal Municipal de Bellas Artes., momento en que se sumaron nuevos educadores: Gustavo Bove, Eva Ruiz Díaz, Margarita Oyanarte, Dora Cambareri, Margarita Mafia, Susana Sanfelice, Lidia Hernández, entre otros.

 

Mientras las dos Instituciones convivían construyendo los espacios necesarios, en julio de 1988 fue sancionada la Ley de Traspaso Nº 3122 que indicaba el traspaso de la Escuela Municipal de Bellas Artes a la Escuela Superior de Arte Nº 806, reconociendo su proyecto y anteproyecto de Creación, teniendo en cuenta una Educación Formal que abarcaría todos los niveles, desde pre-escolar hasta el nivel terciario, y una Educación No Formal que daba continuidad  a las Áreas de Teatro, Danza, Talleres Libres y Centro de Expresión Infantil. El equipo directivo, ahora se conformaría con Cristina Morales de Díaz como Directora, Dolores Ocampo de Morón Regente de Formación Artística, Esther de Trillo Regente de Área Plástica y Adela de Horat como Regente de Área Música.

Por su parte, además del Bachillerato y la Formación No Formal, la Escuela Superior ofrecía las carreras de Profesorado en Enseñanza Primaria y Pre-primaria en las especialidades Plástica o Música y el Profesorado en Enseñanza Media y Superior  Especialidad Pintura o Grabado y Música, y la Carrera en Formación Actoral.

 

El GALPÓN comenzó a poblarse cada vez más con niños, adolescentes y adultos y fue necesario acondicionar el segundo galpón del predio con aulas para las materias teóricas.

Ya no había un horario de silencios o puertas cerradas, el turno mañana, el de la tarde y la noche veían circular arcillas, colores, dibujos, entrelazados con sonido de voces cantando, de teclados, de cuerdas y vientos, con caras maquilladas y luces “extrañas” dentro de aquel precario teatro.

 

SOMOS LOS MUCHACHOS DEL GALPÓN, LLEGÓ EL ARTE….se escuchaba cantar en cada primavera estudiantil y en cada evento. Y, más que nunca hasta ese momento, el Arte estaba presente. Niños, adolescentes y adultos compartían el sol brillando sobre el mar, el sonido de las olas, el olor a eucaliptos y los hermosos colores de los álamos otoñales.

 La sociedad, tal vez por desconocimiento, aún no veía con buenos ojos a la gente que allí concurría, los guardapolvos que se usaban no eran blancos, estaban destinados a llenarse de manchas de pintura, tinta y arcilla, la música reemplazaba al timbre de cada recreo, los árboles del parque servían de reposo mientras se trataba de descubrir sonidos naturales o la mezcla necesaria para lograr colores.

Aquí también estaba permitido sentir y pensar.

 

A pesar de ello, Profesores, alumnos y padres se vieron inmersos en otra pelea, se quería dividir la Escuela por niveles. El enfrentamiento sólo logró postergar la decisión. El 21 de mayo 1993, por Resolución 1026/93 el Interventor del Consejo Provincial de Educación, decretó la independencia funcional del Nivel Medio creándose “la Escuela Provincial Nº 746- 2° categoría-Período marzo-diciembre- de Nivel Medio-Bachillerato Orientación Artística, Especialidad Música y Plástica…” El nuevo Recurso de Apelación presentado por la Comunidad educativa fue rechazado y la Historia continúa con dos Escuelas independientes compartiendo, no sólo el mismo edificio, sino también la dificultosa labor de sostener ese estilo de vida, esa forma de estar que permite la Educación Artística.

María Juan Marí, Nieves, Regente de Nivel Medio de la Escuela Superior, se transformó en la Directora de la nueva Escuela, quien estaría acompañada por Marina Freile Langer como Vicedirectora y más tarde por Norma Haga.

 

Una vez más, marchas y contramarchas, avances y retrocesos. Esta vez, en busca de un edificio que pudiera contener dignamente a todas las personas y todas las actividades que allí se desarrollaban.

Años atrás, el Municipio había cedido un lote en las áreas ganadas al mar para que el gobierno provincial construyera la nueva escuela, ya que, un informe de seguridad industrial había dictaminado la peligrosidad de los galpones por las piletas de combustible que existían en el predio.

Proyectos y contra proyectos hasta que, finalmente, en 1997 se inauguró el edificio propio.

Enorme, imponente, lleno de luz natural, inmaculado. Escaleras y rampas. Arriba, los hermosos y completos talleres. Fue difícil adaptarse y adoptar los nuevos espacios. ¡Cuánta soledad en el trabajo cotidiano! Allá arriba… “las artísticas”. Abajo las aulas teóricas. Ya no era necesario compartir un aula con otros grupos, ya no se escuchaba el piano o el coro del aula de al lado. ¡Cuánta angustia con las paredes tan limpias! Los alumnos ya no podían pintar sus murales para embellecer su aula y apropiarse de ella.

Poco a poco, la apropiación del espacio fue apareciendo tanto como el deleite de tener tanto lugar para mostrar lo aprendido y aprender de lo mostrado. Las paredes se cubrieron de cuadros, el aire con sonidos y el teatro fue cómplice de ensayos y muestras.

 

La Ley Federal de Educación puso en vilo nuevamente los planes de las dos instituciones.

Trabajo…, dificultoso trabajo de horas y días para armar posibles planes de estudio que defendieran el espíritu de ambos establecimientos: EL ARTE.

 

Aquí…la Escuela Superior se transformó en Instituto Superior de Formación Docente Artística N° 806 y la Escuela de Nivel Medio en Colegio Provincial N° 746, pero Comodoro continúa reconociéndolas como Escuela de Arte.

 

Luego del retiro por jubilación de Cristina Morales, el Instituto contó con la Dirección de Salvador Mangano y posteriormente de Dolores del Castaño.

Actualmente, la Dirección del Instituto Superior está a cargo de Claudia Rivero acompañada por Gladys Mabel Barroso Coordinadora de Formación de Grado, Gladys Pellegrino Coordinadora de Investigación, Capacitación y Extensión, Natalia Salvador Coordinadora del Centro de Expresión Infantil;  Ana Inés Arbe Coordinadora de Carrera en Artes Visuales, Alfredo Gómez Coordinador de Carrera en Teatro, trabajando en conjunción con todo el plantel docente.

Como Educación Formal ofrece las carreras de Profesorado en Teatro, en Música y en Artes Visuales, todas habilitadas para dictar clases en Nivel Inicial, Nivel Primario y Nivel Secundario. Como Educación No Formal cuenta con el Centro de Expresión Infantil, Talleres Libres para adultos y permanentes actividades de Extensión y Capacitación.

 

En este desarrollo de la capacidad para aceptar lo diferente, para establecer nuevas relaciones, para tener la audacia de tomar nuevos caminos y recrearse constantemente, el Instituto Superior de Formación Docente Artística N° 806 continúa trabajando en la complicada tarea de encontrar soluciones en la búsqueda de permanente expansión.

 

Usemos las palabras, usemos las imágenes, el color, los sonidos, el cuerpo y el ritmo para recuperar lo que el inconsciente colectivo atesora como uno de los legados más importantes de la humanidad: la necesidad de trascender lo meramente físico, real, observable y medible, para acceder a una formación plena que integre en lugar de separar.